jueves 1 de enero de 2009

Te deseo

Necesito ver tu cuerpo desnudo, necesito tocarte por primera vez las tetas, mirandote a los ojos, cogiendolas con mi boca húmeda, mordiendo, chupando tus pezones erguidos, calientes, quebradizos. Magrearte con mis manos, con las yemas de mis dedos perfilando tu cuerpo...

Oler tu sexo, sentirte vibrar con mis caricias, hundirme en tu piel como si fuéramos una, ver que estás gozando, cuando mi lengua te penetra, cuando te como, cuando te ansío cuando te hago mía...

Separar tus piernas, que mis dedos se llenen de tu sexo, llevarmelos uno a uno lentamente a mi boca, chuparlos con cara de viciosa, mordiendome la boca y acercándome a ti más y más...

Pongo mi mano caliente sobre tu hombro, te acomodo boca abajo, circulo mi lengua sobre tu espalda mientras te monto, y me rozo contra ti,llego con mi lengua a tu culo, y más abajo, y más abajo...

Te escucho, gimes con fuerza, ahogas tu cara sobre la almohada, sueltas un débil gemido, balanceas tu pelvis con furia, abres las piernas agitandote sin parar, te beso las piernas, llevo mi boquita hasta tus pies, los chupo, meto mi lengua entre tus dedos, te doy la vuelta sutilmente, me coloco encima tuya, balanceo mi cuerpo sobre ti, notando el calor de tu coñito, me acerco a tu boca, roja, ardiente, hago el amago de besarte rozandote tus labios húmedos y fogosos.
Me subo un poco más arriba, a la altura de tus senos, clavo un seno tuyo en mi coñito, y me balanceo mirandote caliente, acerco mi codo a tu boca, y tu lo chupas, sacas tu lenguita y chupas mi codo como si fuera mi sexo.

Rozo tu piel con mi cabellera, haciéndote cosquillas, me situo entre tus piernas, agarrandote las manos por debajo de tus muslos, te arqueas cariño, te mueves lentamente - ahí, ahí me dices - te lamo tu coñito de abajo arriba moviendote tus labios, te penetro con mi lengua, mientras jadeas y gimes con fuerza - ahhhhh - te oígo fuertemente - siiii - te oígo nuevamente.
Cojo con mi boca el capuchón de tu clitoris, lo muevo dentro de mi boca, te lo chupo, te lo succiono una y otra vez, te busco con mi lengua una otra otra otra...

Tus movimientos se aceleran, sigo con mi cuerpo el vaivén del tuyo, mientras llegas al climax, tus manos aferran las mías por debajo de tus muslos, me sueltas una mano, y me agarras la cabeza y me hundes sobre ti, me sueltas de la otra mano y te agarras a la cabecera de madera de la cama, te lames la boca, sacas la lengua, tu cara se desliza a mi cara, mirandome viciosa, jadeante, lasciva...

Te toco con las manos mientras te lo como, toco tu silueta rompiendote, quebrandote, subo mis manos a tus pechos erguidos y los magreo con lujuria y sin descanso mientras mi boca y mi lengua te comen tu coñito sin parar.

-¡Ay! - dices tú, - ¡Ay! - pero mi boca es más traviesa aún, y te come más deprisa. Chupo, chupo, succiono con mi boca tu coñito una y otra vez y tu dices, - no pares no pares estoy a punto, que cachonda me tienes perrita mia -

Antes de que llegues al orgasmo, separo mi boca de tu sexo, mientras mi mano sigue masajeandotelo y te digo: Te deseoo eres mía, sólo mía. Vuelvo a poner mi boca en tu coñito, tu te mueves más rápido, más rápido...

Ummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!

Me dices: ven que te coma, que te quiebre entera...

Te beso, me besas, y empezamos de nuevo...

domingo 23 de noviembre de 2008

El Amor

Siempre he pensado que el Amor no se puede comparar con nada, es un sentimiento único, diferente e indivisible.

No se pueden hacer comparaciones con él, no se deben hacer, puesto que no hay nada que lo asemeje, al menos para mi.

Sin embargo también pienso que de una forma u otra, el Amor tiene su alma gemela, alguién que lo puede acompañar de la mano, al par. Este para mi es el Chocolate a la taza.

Para muchas no será así, pero para mi si.

Al igual que el Chocolate a la taza tiene tres ingredientes esenciales, para que se lleve a cabo, cómo son: cacao en polvo, azúcar y harina, el Amor también tiene sus tres componentes indivisibles, que sin ellos cojearía y no tendría buen puerto.

Quizás muchas penséis, - Tiene más de tres componentes - Lo cierto es que para quién lo lea es posible que le saque unos cuántos más, pero éstos son mis pensamientos y por lo tanto son parte de mi.

El Amor tiene como he dicho tres componentes esenciales para su funcionamiento, éstos son: Intimidad, Pasión y Compromiso.

Y estos tres componentes son exactamente iguales a los del Chocolate. Me explico, el cacao es el producto que resulta de la fermentación y el secado de esas semillas del fruto del árbol del cacao. La raiz del árbol del cacao, nace lentamente, se va forjando sus raices, necesita de humedad y de calor, para que esas raices se fortalezcan y salga el fruto. Requiere sombra y protección para que se haga fuerte y muestre el cacao. Tal y como le pasa al Compromiso. El compromiso nace de una base de una relación, si las raices están bien "plantadas", se va fortaleciendo entre dos personas. El compromiso necesita un espacio propio pero a la vez protección por ambas partes.

El azúcar, es otro ingrediente primordial para una taza de chocolate, sin azúcar, no está del todo bueno, y puede resultar que el que lo bebe crea que en realidad no es chocolate. La Pasión está hecha de azúcar, si en la Pasión entre una pareja no existiera el azúcar, no sería una pareja, no sería Amor del bueno.

La harina, este componente también es imprescindible para hacer una taza de chocolate, sin harina no coge forma. La harina es un polvo fino, suave, y necesita de su almidón para abrir "fronteras". La Intimidad es una de las cosas más dificiles de hallar en una pareja, no la Intimidad en la cama, sino la Intimidad en sí. Una Intimidad verdadera entre dos personas. La Intimidad no posee fronteras definidas. Es un estado de aproximidad emocional a otra persona caracterizada por la ausencia de manipulación y la presencia de una comunicación auténtica. Tal y como la tiene la harina con el Chocolate. "La misma que viste y calza".

El Amor es un concepto universal relacionado con la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista. Pero para mi el Amor es un Arte.

Para algunas el Amor puede ser interpretado como fruto de un duro trabajo, esfuerzo y pericia, por construir y desarrollar un objetivo, sintiendo verdadera plenitud y felicidad al ver conseguido lo que se ha anhelado y trabajado durante mucho tiempo. Pero para mí no es así, el Amor es sufrido, es benigno; el Amor no tiene envidia, el Amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no guarda rencor.

"Todo lo sufre, Todo lo cree, Todo lo espera, Todo lo soporta" Esto es el Amor, para mí.

El Amor dije que era como el Chocolate, pues ambos se desarrollan así:

Empiezan calentandose, lentamente, suavemente, mientras se remueven. Cuando están bien calientes se retiran un poquito, buscando su espacio, para poder disolverse. Después de llevar de nuevo al fuego hasta hacerlo hervir. Cuando comienza a hervir, se retira y cuando se deja de burbujear se pone otra vez al fuego hasta que vuelva a herbir. Esto se hace a menudo, hasta que quede bien disuelto, con una textura ligera. Para servir se busca lo mejor, la forma definida, se acompaña de azúcar y pasos intimos en el sabor.


Es la primera vez que hablo sobre esto, son unos de mis pensamientos mejores guardados, me ha costado mucho llevarlo a papel, pues son sentimientos muy complicados, y tenía que explicarlo de la forma más simple para que todas pudieráis comprenderme.

Espero que os guste....

Sabanas blancas


Esta foto que os dejo aquí me encanta porque no es una foto de sexo. Es un momento romántico entre mujeres, muchas de nosotras habremos vivido esto al menos una vez en la vida con alguién especial, una situación realmente linda y única.
Esta fotografía habla por sí sola, los sentidos se agudizan y con esto basta.
Muchas veces, y es cierto, el juego de las piernas para mi es como un baile, un buen tango que termina desvirtuando el romanticismo para volver a caer en la tentación carnal de nuestra amante.
Me gustaría que fueráis partícipes de mi Blog, en este apartado, y dejaráis vuestros comentarios, e incluso, si os animáis, contéis, la historia que esa foto seguro trajo a vuestra memoria...

sábado 22 de noviembre de 2008

Madrugada acompañada

No dejo de pensarte con nuestros roces, humedeciendo las madrugadas con nuestros cuerpos envueltos en deseo de ser secuestrado.

Despojo las sábanas de tu piel, mientras tus manos crispan en mi espalda desflorándomela lentamente y con excitación. Haciéndome clavar mis pechos en tus pezones erguidos, mis brazos te rodean, nuestros besos al principio, timidos, nerviosos, mientras que nos quitamos mutuamente el resto de la ropa...

Miradas traviesas que cruzamos al hundirnos en nuestros cuellos...

Así te amo...

Cabalgando desesperada entre tus piernas, ardiente sobre tu cima prohibida, en medio de nuestras voces que gimen, jadean, y gritan libertad. Mis dedos los rebozo de tu libido y los saboreo uno a uno lentamente mirándote fijamente mientras disfrutas del momento.

Campos de pentagrama son nuestros cuerpos sudorosos, las notas se agolpan en nuestros vaivenes sin tregua.

Así me amas...

Envolviéndome en tu esencia, sintiendo el deseo que me despiertas al hacerme tuya. Poséeme te susurro al oído, mientras me vas devorando.

Deshojo tu piel como un árbol en otoño, besos, lametones, chupetones, por la nuca, por la espalda, por las piernas, llegando a los pies, chupandolos lentamente uno a uno terminados en bocados subliminales.

Navegas en tu mar, naufrago en tus aguas...

Por amarnos así, el sol muere en nuestras manos, rozando nuestros rizos ensortijados.

Por amarte así, mi piel se estremece y se recoge toda pausadamente.

Siento tu gozo pleno, siento tu ansias que se acercan a mi...

Te aprieto con mis manos, saciándote la silueta mientras te sigo comiendo tu monte sagrado y tú con tus jadeos y tu vaivén excitado das paso a derramar el élixir de la vida.


Escrita 22 de Noviembre 2008.

lunes 10 de noviembre de 2008

La caja de bombones

Siempre he pensado que la vida es como una caja de bombones, porque nunca sabes lo que te va a tocar, claro que se puede mirar por debajo de la caja los tipos de bombones que hay pero eso es trampa.

A mis cuarenta años puedo decir que he vivido mucho e intensamente, pero también sé que no la he vivido tal y como hubiera soñado. Hoy por hoy vivo de mi trabajo, comparto piso con mi pareja y tan sólo pido igualdad desde mis entrañas.

Espero que con mi historia, la gente joven se piense las cosas antes de hacerlas y medite que es normal y que nadie tiene derecho a llamarte bicho raro.

Mi nombre es Susana, como he dicho antes tengo cuarenta años y vivo en las afueras de Madrid. tengo cuatro hijas; la mayor de 24 años, y la más pequeña de 17. Nunca me arrepentiré de haberlas tenido, son lo mejor de tantos años perdidos. Cuatro mujeres luchadoras y maravillosas.

Todo comenzó cuando tenía la misma edad que mi hija pequeña. A mi me gustaban las chicas, siempre lo había sabido. Pero creía que era más una fantasia que un hecho real que una mujer me gustase.

Todas mis amigas por aquel entonces hablaban y hablaban sin cesar de los chicos, de sus culos, o de los guapos que eran. A mi no me hacían gracia. No sentía nada especial cuando un chico me miraba o cuando se acercaba a mí. Yo recuerdo que cuando llegaba a casa me sentía mal y vivía en secreto mi sufrimiento.

Mis padres eran personas muy antiguas y fachas. Tenían un gran poder adquisitivo y fui educada en colegios privados, donde sólo había niños y niñas de papá.

Con la edad de 17 años me negué a mi misma. Por la angustía y la depresión tuve que ingresar en un hospital, si, me intenté suicidar. Mis padres no paraban de repetirse en que se habían equivocado. Cuando salí del hospital al tiempo, lo intenté varias veces y no funcionaba porque siempre alguien me pillaba. No quería comer, y sólo quería morirme porque para mi no tenía sentido nada ni tenía ganas de vivir, porque era un bicho raro. Mis padres no comprendían y achacaban mi situación a mi cabeza loca.

Mis amigas me daban muchos ánimos mientras yo, aunque ya no tenía en mente quitarme la vida, lo veía todo muy negro, un futuro incierto. Entonces, decidí volverme "normal", estuve seis años con un chico, me entregué a él, y aún sabiendo mis sentimientos verdaderos me casé.

Por suerte o por desgracia este chico me amaba con locura y yo por otra parte ansiaba mi libertad. Yo misma me había enjaulado más de lo que estaba. Pero era tiempos de Franco y ya se sabe lo que pasaba, una vez que te casabas tenías que aguantar toda la vida al lado de un hombre que al que dejaras de querer. El divorcio no existía y no te quedaba de otra que seguir adelante. La única forma que existía para que la Iglesia separara a un matrimonio era que le oliera el aliento ó que roncara. Pero claro éstos requisitos tenían que estar cojeteados por médicos, sino no tenía validez ninguna.

Me casé también porque pensaba que jamás podría salir a la calle abrazada de una mujer. Nos hubieran tirado piedras, y en tiempos de Franco, si existían estaban escondidas, eso seguro.

Ocho años de matrimonio, más tarde peleas, maltratos y por último el divorcio, que me pilló cuando estaba la Monarquía. Las niñas me las quedé yo, él se desentendió de ellas mucho antes de dejar lo nuestro. La verdad es nunca hizo falta a ninguna de las cuatro la figura paterna, ellas me lo dijeron un día que me encontraron llorando en la habitación.

Sin duda tengo unas hijas muy valientes y aman la libertad y los derechos humanos.

Crié a mis hijas, me asacrifiqué todo y más por ellas, por sacarlas adelante y darles todo lo que necesitaban.

Una tarde me quedé preparando unos exámenes a mis alumnos del último curso de Universidad. La televisión la tenía encendida de fondo y escuchaba copla de canal sur. De pronto escuché algo que me parecía similar a mi vida, el programa que estaba viendo terminó y ahora había un programa debate, salían dos mujeres que hablaban de su relación, de los obstáculos, de las desdichas y de los buenos momentos que tenían desde que se conocieron y enamoraron. Se me saltaron las lágrimas . En ése instante pensé para mi adentro que por qué no podía hacer yo lo mismo, ser feliz con alguién que me gustase...

Pasaron algunas semanas y las clases terminaron. Un día me acerqué al barrio de Chueca, aquí en Madrid y preguntando me enteré de un colectivo de lesbianas. Me acerqué con miedo pero a la vez con una gran curiosidad. Tras pasear varias veces a lo largo de la calle, por fin tomé fuerzas entré dentro de la Asociación.

Me recibió una mujer, su nombre era Lidia, cinco años más joven que yo. Me tranquilizó y me contó que la vida se puede ver de muchas formas y que yo era normal. Ella era voluntaria en la Asociación y me hizo la Acogida. De hecho ella está al cargo del servicio de acogida.

Al principio y con los nervios que tenía encima a penas pude fijarme en ella ni en ninguna otra mujer. Poco a poco, a medida que me iba tranquilizando y fueron pasando las semanas fuí acercándome a todas las mujeres que entraban en la Asociación. Pero sin darme cuenta, me fue atrayendo Lidia, ella se acercaba y siempre estaba muy pendiente de mi. Y una noche que salimos a comprar ropa en un vestuario de una tienda cuando fui a llamarla para que me viera el vestido puesto, se metió dentro del vestuario conmigo y terminamos besándonos.

A partir de ahí empezamos a salir. Mi vida a dado un giro de 180º. Yo era una persona cohibida y ahora soy feliz. Decidí afrontar de nuevo a la vida y hablé con mis hijas. Ante mi sorpresa que me desearon toda la felicidad del mundo y me dijeron que lo sabían desde que eran pequeñas.

Poco a poco fui haciendo un nido de amor con Lidia. Ella cambió mi vida. pasé a ser una mujer equilibrada física y mentalmente.

Nunca lo he dicho pero: "Estoy orgullosa de ser como soy".

Empezamos a convivir juntas Lidia y yo en mi casa, con mis cuatro hijas, y un día una de mis hijas vino a casa diciendo que los compañeros la maltrataban verbalmente por tener dos madres. Tanto Lidia como yo fuimos a hablar con el Director. Discutimos durante varias horas hasta que nos llamó en nuestra cara lesbianas de mierda, degeneradas y palabras por el estilo. Dí de baja a mi hija de ése colegio y la apunté en otro.

He vivido años muy bonitos, y los seguimos teniéndo. La vida se mueve muy rapido y no hay que dejarse pisotear por nadie, hay que ganarse un espacio en esta sociedad machista y a que luchar frente a la adversidad con buena cara.

Mañana me caso con Lidia. Seremos pareja de hecho y esperaremos juntas a la transición de esa palabra por la de matrimonio. Digan lo que digan España tiene que cambiar, porque tratar a personas del mismo sexo como enfermos es como tratar a los negros como exclavos. En la vida hay que progresar no destruir e ir hacia atrás.

Yo por mi parte seguiré adelante, amando a mi amante, a mi pareja y amiga, a mis hijas que las quiero con locura y a la Esperanza de que el mundo en el que vivimos se haga más humano.

Fin.


Escrita en papel el día 16 de Octubre del 2002.

Amar.. Amándote

En mi tierra hay ciertos animales que son considerados sagrados. Como es el caso de la vaca. Nosotros veneramos a las vacas porque son el símbolo de todo lo que está vivo. Lo mismo que la Virgen es la Madre de Dios, la vaca es la madre de la vida. No hay mayor sacrificio para nosotros, los hindues, que quemar a una vaca. Incluso si uno de nosotros lo intentara correría el riesgo de verse en la cárcel o de pagar una suma de dinero ilimitada.

Aquí en la India las vacas y otros animales deambulan por las calles, comen fuera de los establos, en medio de los mercados y casi siempre provocan atascos de tráfico al detenerse a rumiar o defecar en medio de cruces concurridos. Claro que la vaca, nos deposita algo muy valioso para las amas de casa: La boñiga.

Si, la boñiga de vaca, es muy importante, con ella y mezclada en agua, se convierte en un material utilizado para quitar el polvo del suelo, también echándola a la estufa de madera nos quita el frío, se puede decir que actúa igual que el carbón en una barbacoa.

Pero, aún así, aunque tenemos bueno y malo a nuestro alrededor intentamos ser felices.

Soy hindú, pertenezco a una tribu que vive organizada en bandas y que se comunican con las aldeas más cercanas. Mi nombre es Sascha, tengo 27 años y vivo con mi padre y sus 30 mujeres. Tengo cinco hermanos y 15 hermanastros. Aquí la poliginia es normal, natural y aceptada. Como también es normal la poligamia o la poliandría. Aunque sé que en otros países ésto está penado. Aquí el matrimonio es diferente nos guiamos por una ceremonia ritual o por intereses.

Tanto mi padre como mis treinta madres trabajan en el campo. Usamos un mecanismo interesante para facilitar el comercio y así hacer la vida más asequible. Lo denominamos "Comercio Silencioso", y con ésto nos intercambiamos cosas o mercancias. Está muy bien porque mi tribu está muy distanciada de la civilización y las aldeas más cercanas están a unos 30 acres. Con ésta forma de comercio, nos da la oportunidad de que nos lleguen materiales de la capital, sin tener que desplazarnos durante meses.

Mis hermanos, hermanastros y yo no estudiamos, aquí todo lo que tenemos que saber, es lo que vemos con el día a día, y con la experiencia de los años. No hay mejor educación que ésta. A parte la educación recibida de los libros no nos llegan, porque como he dicho mi tierra es muy pobre. Por lo tanto, también trabajamos, pero trabajamos en cadenas haciéndo collares, pulseras etc...

Para la edad que tengo debería estar casada y con hijos, pero no lo estoy ni lo estaré. Seguramente en otros países las chicas se casan cuando quieren y con quienes quieren, pero aquí el marido o maridos es elegido por el patriarca de la familia. Las chicas se inician en el matrimonio o en la vida sexual cuando termina una ceremonia que dura cuatro días. Esta ceremonia es utilizada como requisito para que esté bien visto por los demás, el traer hijos al mundo o vivir con alguien.

Pero a mi no me interesa ser la sierva y exclava sexual de un hombre, ya que me gustan las mujeres. En mi tribu no está mal visto la homosexualidad, de echo muchos chicos y chicas antes de casarse se inician sexualmente primero con personas de su mismo sexo para ser más fértiles en el matrimonio después.

Nunca me he enamorado, y tengo mucha curiosidad de lo que es amar haciendo el amor, y estar con alguien que cuando te mire me sienta arder.

Os contaré una historia que les pasó a dos mujeres hindues hace unos 50 años, y ahora me entenderéis si os digo que me gustaría sentir mi corazón como los caballos cuando cabalgan por la orilla de la mar.

Amar... Amándote

Desde ahora a hace cincuenta años no había mucha diferencia a lo que hay ahora. Todo estaba igual. En la tribu ojamaya vivía una mujer que se llamaba Ttaxala, era misteriosa y con un acento distinto al nuestro. Vivía con su abuelo, que era el patriarca de la tribu. Un hombre que aunque ya era mayor, todavía trabajaba en el campo. Llevaba la señal del trabajo en sus manos y las arrugas de su edad en la piel. Llevaba a su casa todos los días el alimento para que su nieta no le faltara de nada.

Ttaxala no trabajaba en el campo, porque los descendientes del patriarca tenía derecho a no hacerlo. Ella se quedaba al cuidado de su casa, la limpiaba y despellegaba los conejos para cocinarlos. Era a lo único que se dedicaba Ttaxala.

Los padres de la joven, habían muerto en el invierno pasado de neumonía. Sus padres eran de los pocos matrimonios que estaban compuestos de un sólo hombre y una sola mujer.

Cierto día el patriarca se fue a un calvero para intercambiar unos objetos por otros. Puso los objetos en el claro del bosque y se escondió entre los árboles. Pasados unos segundos apareció un hombre corpulento, manos grandes y piel muy oscura, inspeccionó los objetos y los cogió y a cambio dejó unas cuantas gallinas metidas en una gran jaula.

Por el camino de vuelta el patriarca de la tribu, se encontró trozos de ropa rotos y con sangre. Miró a todos lados, hasta que vió detras de un tronco de un pino una pierna. Se acercó empuñando una rama que había cogido del suelo, y a medida que se fue acercando notó gimoteos de una joven. El patriarca soltó la rama y contemplo extrañado a la joven durante unos segundos. Pensó en como cogerla para no lastimarla más, finalmente se la cargó a hombros y se la llevó a su casa.

Al llegar Ttaxala abrió la puerta rápidamente pues vió de lejos que su abuelo traía a una mujer a hombros. La cogieron entre los dos y la tumbaron a la joven en una cama de paja. Ttaxala pidió a su abuelo que saliera de la habitación que iba a curarla y a despojarle de sus prendas.

Interminables horas estuvo Ttaxala curando a la joven, finalmente la dejó en vuelta en pieles de oso, le puso vendajes limpios y salió de la habitación.

Pasaron días y la joven encontrada seguía dormida en la habitación, hasta que por fin despertó a los 3 días. Ttaxala estaba curandole las heridas cuando la joven abrió los ojos lentamente y miró a su alrdedor. Ttaxala la tranquilizó explicandole donde se encontraba y que estaba a buen recaudo. Salió de la habitación y echó en un cuenco un poco de sopa caliente para la joven.

Se acercó a la joven, la ayudo a incorporarse y le fue dando sopa. Una vez se la hubo tomado, la joven miró fijamente a Ttaxala y le besó en las manos. Ttaxala le sonrió y le preguntó su nombre. La joven le dijo:

- Me llamo Kapauma

Ttaxala hizo una leve reverencia con la cabeza y la dejó descansar a Kapauma.

Pasaron meses y las dos se hicieron buenas amigas, inseparables y fue florenciendo entre las dos el amor. Un amor que les hizo comprender todo el bien, todo el mal, que les dió luz a sus vidas.

Ése amor que sentían entre las dos se fue haciendo cada vez más grande...

Kapauma y Ttaxala hablaron con el patriarca sobre el amor que sentían, Y éste les dijo que si querían llevar a cabo su amor, que si querían tener ceremonia, tenían que iniciarse en un rito de amor, bien conocido en la aldea como: " En lo profundo del mar".

Ninguna de las dos sabía exactamente en que consitía el rito, pues Ttaxala sabía perfectamente que en ésa ceremonia sólo eran testigos los más viejos de la tribu. Asi que las dos dieron el si quiero y a la mañana siguiente comenzó el ritual.

Se preparó todo el ritual por la mañana, separaron a las chicas para que no pudieran verse. A una la llevaron al acantilado, en la cima de la montaña gris, y a la otra la dejaron atada en la orilla. Las dos desnudas, pues la denudez la consideraban como estado puro e inocente, y ese ritual era puro y no podía ser manchado con ropas.

Les explicaron lo que debían hacer cada una, Ttaxala que le tocó en la cima de la montaña, debería ser atada y lanzada al mar, sabiéndo que con la fuerza que caería y el peso se hundiría rápidamente. Kapauma debía estar en la orilla del mar, se tendría que desatar de la cuerda ella sola, y tirarse al mar a por su amada, para sacarla de rodillas y en brazos.

Ésa mañana había un gran oleaje y las dos aceptaron el ritual desde donde estaban situadas.

Comenzó el ritual, Ttaxala cayó al mar y una vez dentro, Kapuma intentó desatarse lo más rapido que pudo, y una vez conseguido se lanzó a la mar, estuvo nadando contra corriente, cuanto más intentaba llegar, más lejos estaba de conseguirlo, había un gran oleaje y era muy dificil llegar a Ttaxala. Aún así Kapauma tomó aire y se adentró en las profundidades del mar.

Por unos minutos nadie veía rastro de ninguna de las dos, los más viejos de la tribu empezaban a preocuparse y a estar ansiosos de saber que había pasado.

Pasaron unos momentos de mucha angustia, cuando por fin los que estaban en la cima gris, se dieron cuenta de que había dos siluetas bajo el agua, abrazadas, moviéndose al ritmo del vaivén de las olas y salieron triunfantes las dos enamoradas, a las cuales casi les costaba su vida.

Kapauma la sacó como la tribu habia exijido del mar y el ritual finzalizó...

Las dos enamoradas, se miraron a los ojos. La luna estaba llena de miel y un cántico de sirenas se escucho cuando bajaba el atardecer, decir:

Amar... Amándote
quiero amarte.
Amar... Amándote
quiero sentirte.
Amar... Amándote
lo eres todo mi
vida.
Amar... Amándote
hasta más allá de
la lejanía.

Así es como acabó una historia, y como comenzó una sola vida.

Por eso, ya que conocéis la historia seguramente comprenderéis porque espero todavía...

Mientras tanto fabricaré mi vida, llenándola de esperanza y haciendo un refugio de fuego para un sólo latido en el corazón.

Fin.

Escrita en el año 2001.

He decidido vivir mi vida

Toda mi vida cambió con aquel accidente de bicicleta. Me lesioné y jamás pude rozar un pedal. La verdad me aturdía pensar que yo, una chica de 21 años en la flor de la vida, tuviera que enterrar mi aficción por las bicicletas y dedicarme en exclusivo a otra cosa.

Estuve negando ésta situación cerca de tres meses, intentando forzar mi cuerpo, subiéndome algo más lejos cada día en cuestión de frustación. Echando por tierra tantos y tantos años de competiciones a nivel nacional. Destruyéndome a mí y a mis seres queridos.

Un día mi madre se acercó con ternura y se sentó en el filo de mi cama. Me animó a que me vistiera y me fuera a darme un paseo. Sin tener ganas me puse en pie, cogí mis vaqueros y una camiseta y me vestí.

Mi madre me agarró y con ayuda de una de mis muletas pudimos llegar a la puerta de la calle. Me susurró al oído que se había enterado de un taller de pintura donde buscaban una chica menor de 23 años para pintar cuadros. Mi gesto hacia mi madre fue un rotundo "No" con la cabeza moviendo de un lado a otro.

Abrí la puerta, apontoqué mis brazos en las muletas y me fuí. Todo mi "yo" no estaba caminando por la calle, mi mente vagaba sumida en otras cosas. Me paré en seco y me dije a misma de ir al taller.

Me acuerdo que cuando iba al instituto los profesores y algunos compañeros siempre me decían que dibujaba bien y que con práctica seguro que llegaba lejos. Esto y las ganas de mi madre porque cambiara, me motivaron a ir...

Llamé a la puerta y me abrió un señor de barbas blancas y con un gran delantal al cuello de color negro. Me dedicó una leve sonrisita y me hizo entrar.

A partir de ése momento, iba cada día al taller, algunas veces dedicaba al arte una hora y otras me quedaba hasta la hora de cierre. La pintura llenó huecos de mi corazón que estaban muertos.

Cierto día entró al taller una joven alta, de constitución recia, se me acercó y me saludó. Mi corazón palpitaba muy deprisa. Yo estaba colada por ella en el colegio y ahora la tenía frente a mi.

Pasaron los meses y nos hicimos amigas y confidentes. Ella supo llegar a mí, muy rápido con cariño y sinceridad.

A los pocos meses, le conté que me gustaban las mujeres y ella me dijo que una vez se había enrollado con una chica. Pero que se dió cuenta que a ella no le iba ése rollo, que sólo quería experimentar. Yo me alegré un montón de que ella recibiera mi noticia de ésa forma e incluso que tuviera la confianza para contarme algo intimo suyo.

Paloma, que así se llamaba esta chica, quedó una tarde en presentarme una amiga suya que entendía y yo acepté...

La conocí una tarde de junio a Veronica, tomando una taza de chocolate en una antigua cafetería del centro de la ciudad. Era de mediana estatura, gruesa y con el pelo corto y con unos grandes ojos azules. Era guapisima y tenía un encanto especial. Su voz era dulce y sus modales correctos.

Veronica, días después me llamó a mi casa, y me explicó que quería enseñarme algo y yo con gusto fuí a su encuentro. Era en la parte antigua de Granada, mi ciudad. Nos acercamos a una puerta, y Veronica llamó al timbre. Una chica con aspecto desaliñado nos atendió, a Veronica la saludo con dos besos y nos dejó entrar. Veronica me había llevado a un pub de ambiente, me presentó a muchas amigas suyas.

Meses después ya estaba acostumbrada a frecuentar el ambiente, me había hecho de una pandilla y me divertía olvidándome de las espinas del pasado.

Hoy en día llevo el pelo muy corto, y tengo 4 tatuajes en el cuerpo, cada uno es una etapa de mi vida. Todo el mundo pregunta por la pintora de mujeres. Todavía estoy en casa de mis padres, vivo de ellos, aunque suene mal, y de algunos trabajos que me caen y todo me lo gasto por si acaso mañana me cae una teja.

Mi madre hace poco descubrió en un cajón del armario de mi habitación, una foto de una chica y yo besándonos. Quizás por eso cuando me decidí a contarselo a mis padres no me dieron la vara.

Me muevo por el "ambiente", porque me siento cómoda entre gente tan distinta pero con algo en común. Me dedico a pintar poses de mujeres y lo que encarte. Llevaré muletas el resto de mi vida. Amaré la aficción por la bicicleta siempre, pero hoy por hoy, no es mi primer plato de mi despensa, de mi alma, de mi vida y de mi ser. Y todo se lo debo a mi madre que incondicionalmente me ayudó a seguir adelante.

Porque en la vida, cuando se te cierra una puerta se te abre otra. Porque teniendo ansias de vivir y estando rodeado de gente que te quiera, ninguna vida por muy negra que sea, ninguna te puede quitar algo tan apreciado como es la lucha de superación.

He decidido vivir mi vida y lo estoy consiguiendo...


Fin.

Escrita en papel el día 17 del 10 del 2002.